En alguna parte del mundo 25 de Enero de 2009
A LA CHICA DE MIS SUEÑOS
Querida «desconocida»:
Hola te saludo desde mi habitacion en la casa N° 23 de la ciudad de S, M que me alberga tan acogedoramente.
No está mal. Mi Habitación Es bonita y tranquila para estudiar y descansar.
Hoy siento nostalgia. Las noches silenciosas son aptas para meditar.
T Tal vez por eso me has venido al pensamiento.
Te quiero y deseo casarme contigo, pero todavía no te conozco.
He puesto sobre mi mesa de estudio tu «portarretratos", pero sólo está el marco y la cartulina. Un día estará tu fotografía.
Aún no sé qué imagen externa tienes, pero como conozco tu imagen interior, te imagino muy guapa también por fuera, al menos para mi gusto.
Quiero decirte que, hace algun tiempo, me planteé qué quería Dios de mí y, después de rezar mucho y debidamente aconsejado, ahora sé que mi vocación no es el sacerdocio, sino la vida matrimonial. Desde que opté por esa vocación, me he trazado un proyecto de vida que me prepare para esa gran misión. Y no sólo de cara a Dios, sino de cara a tu persona.
No te conozco todavía, pero Dios sí te conoce; y creo que te ha pensado para mí. Y que a mí me ha destinado para ti.
Cada día rezo a Dios por ti. Le pido que te haga muy «guapa por dentro». Es lo más importante. Y yo me esfuerzo y le pido que me haga digno de ti.
Ahora me estoy trabajando para dominar mi temperamento, para que sea más fácil nuestra convivencia... y pido lo mismo para ti.
Bastantes de mis compañeros ya salen con una o mas chicas, y es para ellos normal cambiar de pareja cada mes, no les envidio ni les recrimino eso.
Yo te sigo buscando. No quiero precipitarme, a pesar de que me cuesta soportar mi soledad afectiva en más de una ocasión; pero es un esfuerzo que vale la pena. Ya tendremos tiempo, si Dios quiere, de caminar juntos, y no sólo de miramos el uno al otro embobados y sensibleros. Porque entiendo que amar no es mirarse el uno al otro; amar es mirar y caminar unidos en la misma dirección.
Cuando cada lunes escucho a alguno de mis compañeros -de los más «liberales»- hablar de sus «conquistas» y de sus «ligues» de fin de semana... no le tengo envidia. Todo esto me estimula en mi camino hacia ti. Me esfuerzo -y Dios me ayuda- para que mi corazón, cuando te lo entregue, sea de «primera mano». Y también mi cuerpo, santificado por la presencia del Espíritu Santo. Necesito que tú compartas mis ideales.
¡Te amaré tanto, amiga mía! Bueno, te amo, ya. Y comprendo que he de ser mejor cada día por ti, porque tú te lo mereces. Tú haces que yo quiera ser mejor. Gracias a ti encuentro motivaciones para no bajar la guardia ni un momento. Estoy convencido de que Dios te inspirará estos mismos deseos, porque se lo pido cada día.
De momento guardo esta carta. Ya te la entregaré cuando nos conozcamos. Te escribiré más adelante.
¡Te quiero!
Atte.: xxxxxx.A.D
--------------------------------------------------------











0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada