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jueves, 22 de octubre de 2009

Cosas del Noviazgo...

Aprendiendo el arte de amar…


Algo crucial dentro del noviazgo, es ese esfuerzo permanente para aprender juntos el difícil arte de amar. Y el deseo de amar (con amor verdadero) se explica muy bien en una pequeña historia que aquí les presento; aquí no se describe el amor entre novios, sino el de una madre por su hijo.

La realidad es exactamente lo mismo que en el amor de noviazgo, pero la aplicación simplemente es diferente y el autor presenta en esta historia varios personajes: uno de ellos es un muchacho que se llama José Ignacio, hijo de una viuda que se llama Doña Luz, y la historia dice lo siguiente:

"José Ignacio, el mayor de los hermanos, es lo que se dice un hijo muy noble, calificaciones excelentes, pero quince años son quince años y un día José Ignacio quería una guitarra y, ni corto ni perezoso, la víspera de su cumpleaños tuvo la ocurrencia de colocar sobre la servilleta de su madre, a la hora de la comida, un sobre azul que contenía un tarjetón donde había escrito previamente con su letra más cuidada lo que sigue:

Por hacer los mandados de mamá, 5 dólares;
Por acompañar a Margarita al colegio, 5 dólares;
Por explicar matemáticas a Juanín, 15 dólares;
Por salir sobresaliente en todo, 25 dólares;
Por arreglar la luz y otros desperfectos del hogar, 20 dólares;
Total 70 dólares, Y una nota que decía: esto es lo que cuesta una guitarra.

Doña luz leyó estas líneas sin hacer comentarios, si bien pareció ensombrecerse su rostro dulce y sereno de costumbre. Aquella tarde José Ignacio estuvo triste en el colegio, temía de pronto haber sido poco delicado con su madre. El sólo había pretendido pedir algo con humor, pero ahora se maldecía por haber hecho una cosa semejante; hubiera deseado pedir perdón, explicarse con ella pero le dio vergüenza.

Al día siguiente cuando entró en el comedor ya había olvidado casi la escena de la víspera, por eso mismo fue mayor su sorpresa al ver sobre la silla una hermosa guitarra.
Pero cuando ya iba a tomarla entre sus manos, vio el sobre azul que reposaba encima de su propia servilleta, miró a su madre que tenía los ojos bajos y rasgó el sobre con cierta prevención, ahí, con la letra picuda e inconfundible, estaba escrito lo que sigue: 

Por haberte criado y alimentado hasta el presente, cero dólares;
Por haberte enseñado a rezar y a distinguir el bien del mal, cero dólares;
Por velarte treinta noches cuando estuviste enfermo, cero dólares;
Por trabajar hasta altas horas con el fin de pagar el colegio, cero dólares;
Por consagrarte mi vida toda definitivamente, cero dólares,
Total cero dólares y una nota que decía: 

"todo esto y mucho más seguirá haciendo tu madre por ti sólo porque te quiere". Cuando José Ignacio levantó los ojos, tras leer la última línea los tenía llenos de agua y Doña Luz le atrajo sonriendo contra el pecho "no llores hijo" le decía, "es porque soy tu madre, ¿no comprendes?".

Ciertamente esa historia podría llamarse: "una definición perfecta de lo que es el amor". Y eso es lo que tienen que hacer los novios; esa es su tarea; eso es lo importante. Si aprenden eso, lo aprendieron todo, si no, aprenden eso no han aprendido nada.
Amar, en su sentido más pleno significa esencialmente renunciar a sí mismo; olvidarse de sí mismo; sacrificarse a sí mismo por el otro; por lo que se ama. Por eso, en alguna pareja que afirma amarse, sea una pareja de casados o una pareja de novios, el problema fundamental está en ver hasta qué punto ambos están dispuestos a ofrecerse el uno al otro; ofrecerse con una ofrenda total que desprenda radicalmente a cada uno de sí mismo, para consagrarse al servicio del otro.

Todos somos criaturas de Dios; somos imagen de Dios. También el amor del hombre está hecho a imagen del amor de Dios, y Cristo nos ha enseñado que el grado de amor se mide por la altura del calvario que puede subirse por la felicidad del ser amado. "No hay mayor prueba de amor que el dar la vida" son palabras de Cristo.

Es un lenguaje duro, que no tiene nada de lindo, sin embargo lo curioso, lo paradójico, lo increíble y lo tremendamente real de todo este panorama, es que solamente así el amor hace feliz al hombre. Ese "deseo ser feliz", ese "quiero ser feliz", tiene que transformarse en ese giro "hacer feliz". Así es el hombre; si pasamos la vida buscando nuestra propia felicidad, estamos destinados al fracaso. Pero si decidimos buscar la felicidad de los demás, y de eso se trata el amor, entonces seguramente vamos a encontrar nuestra propia felicidad.

Por eso, lo que más lastima al amor, el más grande enemigo del noviazgo, como de la vida, es el egoísmo. Ese buscarme yo, ese protegerme yo, ese adorarme yo, ese convertirme a mí mismo en mi propia religión. 

La película "Kramer vs. Kramer" narra la historia de una pareja y su niño, en la que un buen día la señora abandona la casa, se va, se encuentra con una amiga y quiere explicar lo que había hecho diciendo: "lo que pasa es que yo ya estaba cansada de ser "de alguien", siempre había sido hija "de" mis padres, después esposa "de" mi marido, madre "de" mi hijo, y añade: "yo quería ser mía por primera vez".

Esa frase que más que el guión de una película es el reflejo de una mentalidad, es básicamente lo que más destruye a los matrimonios y a los noviazgos. Y si algo tienen que aprender los novios es el arte de amar.

La felicidad de una persona es tan grande como su horizonte le alcanza y le permite; si yo tengo un horizonte chiquito mi felicidad así será. Si tengo un horizonte amplio, si puedo ver más allá de mis propias narices, entonces existe alguna posibilidad de alcanzar la felicidad en mi vida.
Pidamos pues a Dios cada día, nos de esa capacidad de amar, hasta que duela, capacidad de desalojar nuestro egoísmo que nos impide amar a nuestros semejantes, y capacidad de perdonar cuando alguien nos ofende…

Alabado sea Jesucristo: Por siempre sea Alabado…



Oración de los Novios:

En mi corazón, Señor, se ha encendido el amor por una criatura que Tú conoces y amas:
Haz que no malgaste esta riqueza que Tú has puesto en mi corazón:
Enséñame que el amor es un don y que no puede mezclarse con ningún egoísmo;
Que el amor es puro, y no puede quedar en ninguna bajeza;
Que el amor es fecundo, y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos.
Ayúdanos en nuestra preparación al matrimonio, a su grandeza, a su responsabilidad, a fin de que, desde ahora, nuestras almas dominen nuestros cuerpos y los conduzcan en el amor.



2 comentarios:

  1. Hola q tal! quiero mandarles un saludo!, me encanto la lectura, muy cierta, muy bella reflexión!!!

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  2. hola !!! Dios les bendiga me gusta mucho su blog,esta muy bonito e interesante.. muy buena reflexion,q Dios los siga llenando de mucha sabiduria,son los deseode tefy ruiz desde barranquilla,colombia...besos

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