La profesora había dado a sus niños una tarea: les pedía que escribieran qué animal o qué cosa les gustaría ser y...por qué. Un niño de apenas ocho años respondió que a él le gustaría ser un televisor. ¿Por qué? - le preguntó la maestra -.
"Porque así mis padres me mirarían más, me escucharían con mayor atención y mandarían a los demás callarse cuando yo estuviera hablando y no lo mandarían a la cama a la mitad de mis juegos, lo mismo que ellos nunca se acuestan a la mitad de la película.
-----------------------
¿Qué habrán pensado sus padres a leer esta página tan sincera de su hijo? Habrán caído en la cuenta que para ellos el programa televisivo es más importante que escuchar a su hijo y hablar con él. Estos padre, ¿no tendrían que pedir perdón a Dios de este grave pecado de omisión?











0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada